dissabte, 9 d’abril de 2016

ENTREVISTA AL ESCRITOR ESTEBAN MARTÍN (Primera part)

Esteban Martín es un polifacético escritor afincado en Tortosa. A parte de novelas para adultos, también ha publicado otras narraciones dirigidas al público infantil y juvenil. Su primera obra infantil, Ricardo y su robot, fue adaptada para el teatro a finales del año pasado.

P. La primera pregunta creo que es obligada: tu primer gran éxito fue la Clave Gaudí (de la que es coautor Andreu Carranza), ¿hasta qué punto condicionó tu carrera literaria?

R. Al contrario, la impulsó. La clave Gaudí fue un éxito meteórico y, a la vez, muy inesperado.

P. ¿Cómo se te ocurrió relacionar a Picasso, Jack el Destripador y Barcelona? (El Pintor de sombras)

R. La propia longevidad de Picasso; date cuenta de que nació en 1881, en esa época, por ejemplo,  Van Gogh empezaba a pintar, Víctor Hugo aún vivía, María Cristina era regente en España por la minoría de edad de su hijo el futuro rey Alfonso XII y aún debían pasar ocho años para que Jack el Destripador comenzase a matar. Podría decirse que Picasso nació en una España muy atrasada y casi casi medieval. Cuando murió hacía apenas cinco años que la humanidad había puesto un hombre en la Luna. Para una persona que, en 1973, tuviese cuarenta o cincuenta años, Picasso había existido siempre y era el artista más conocido y famoso del mundo; nunca en la historia había pasado nada igual con cualquier otro artista… a excepción de los Beatles.
Bien, volviendo al principio, cuando Picasso llega a Barcelona con catorce años, existía una importante colonia de extranjeros en la ciudad pertenecientes a la alta burguesía. Por otro lado la policía, para luchar contra el anarquismo, solicitó los servicios de un inspector de Scotland Yard: Steven Arrow. Bien, yo ligué todo eso: la colonia inglesa me permitió traer a Barcelona a Jack el Destripador, que empieza a matar de forma sangrienta. Picasso parece ser el culpable de tan horribles crímenes y Arrow, que lleva años persiguiendo al Destripador, está dispuesto a demostrar la inocencia del chico y averiguar quién se oculta detrás de la horrible figura de Jack y de las muertes de la calle Aviñó. Y todo esto en el último año del siglo XIX, en Barcelona; ciudad que actúa como un personaje más.
Lo que pretendía, además de otras cosas que creo que los lectores pueden encontrar en el libro, era ser capaz de armar un buen libro de intriga y misterio al modo de Conan Doyle; como una aventura más de Sherlock Holmes.
Estoy muy contento con ese libro pues, además, se publicó en diversos países.


P. Una vez me explicaste que el Pintor de sombras había sido traducida a más de 20 idiomas, incluso al japonés… ¿Qué sensaciones se sienten cuando tienes en las manos un libro tuyo escrito en un idioma que no conoces?  



R. Al coreano y al chino. Es una sensación muy extraña y, a la vez, muy placentera. Ver tu historia de nuevo escrita en unos caracteres simbólicos, kanji, en unos ideogramas que expresan lo que tú has escrito para lectores aparentemente muy distintos a nosotros. Cuando un libro, una película, una partitura o cualquier otra expresión artística interesa a muchas personas de muchas tierras alejadas entre sí,  uno no puede dejar de pensar que la humanidad es una y que, en lo fundamental, todas las mujeres y hombres de este planeta aspiramos a las mismas cosas y que las diferencias culturales nos enriquecen a todos como especie.


P. Tienes un máster de guion cinematográfico y televisivo. Tu última novela (Cuando la muerte viene del cielo) está ambientada en Hollywood de finales de los años ‘30, ¿hasta qué punto reflejas en ella tus deseos por trabajar alguna vez en la Meca del cine?

R. Cuando estoy escribiendo una novela estoy haciendo eso: una novela y no pienso en otra forma de expresión artística. Es cierto que, durante el proceso de escritura visualizo interiormente, supongo que como les pasa a muchos escritores, el capítulo que estoy escribiendo; puedo verlo con una nitidez tal que me dejo llevar y parece que las palabras acuden solas, que debo limitarme a describir del mejor modo posible cuanto estoy viendo, cuanto sucede en ese instante dentro de tu mente. Eso es lo que pasa.
Terminada la novela y mientras la reviso es Es al terminar una novela  cuando sí creo que podría adaptarse para el cine o la televisión. Pero eso no depende de mí; lo que está en  mi mano es armar una historia con la forma que reclama dicha historia, que sea atractiva para mí, pues voy a pasar dos años de mi vida con ella y que, una vez terminada,  emocione e interese a los lectores.
En la novela que mencionas, Cuando la muerte venía del cielo, volqué todo el amor que siento por el cine de Hollywood de los años treinta, cuarenta y cincuenta. La acción transcurre en la Meca del Cine y en Barcelona, durante la guerra civil, y cuenta la historia de un joven actor americano que, en 1937,  es enviado a Barcelona a cumplir una peligrosa misión. Creo que es una buena historia de amor en tiempos de guerra de la que me siento muy satisfecho.

P. Barcelona es una constante en buena parte de tu obra, sin duda alguna debido a la relación que tienes con esta ciudad. ¿qué barrio te inspira más de cara a ambientar una próxima novela?

R. Barcelona es mi ciudad y mi memoria está unida a Barcelona. Necesito visitarla con cierta frecuencia. En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, llevo años trabajando una novela histórica ambientada en el casco antiguo y que, si todo va bien, espero terminar muy pronto.


P. ¿Por qué?

R. ¿Por qué el casco antiguo? Porque es donde, principalmente, sucedieron los hechos que estoy novelando.  Es una historia ambientada en el siglo XV y trato los temas de la traición, el ansia de poder, la explotación; pero también  el amor, la voluntad de saber y no dejarse arrastrar por acontecimientos creados por unos pocos para su exclusivo beneficio y, sobre todo, la ansiada libertad personal y de pensamiento en una época muy difícil. Mi personaje principal, para su desgracia, es un adelantado a su tiempo… y ya no puedo ni debo decir nada más.


P. ¿De cuál de tus obras te sientes más orgulloso?

R. Es muy difícil contestar a esa pregunta. Pero te diré que de la última, la que aún estoy escribiendo. Verla crecer poco a poco y día a día, que todo va encajando es una emoción continua; un estado de excitación, de desasosiego ante el temor de que todo se malogre y, al mismo tiempo, de alegría porque sé que estoy dispuesto a terminar lo que empecé.

P. ¿Por algún motivo en especial?


R. Por todo lo dicho, y porque me permite vivir en dos mundos: en el real, con mi mujer y mis hijos, y en el de mi novela de cuyo tiempo, espacio y personajes soy el único responsable. Y porque una vez terminada me espera lo mejor y lo más doloroso: pulirla, despojarla de todo cuanto no es necesario y… dejarla ir en busca de sus lectoras y lectores.