dijous, 7 d’abril del 2016

TRES TREPIDANTES DÍAS POR LAS COMARCAS DEL MASTRAZGO DE TERUEL Y ‘ELS PORTS’ (CASTELLÓN). DÍA PRIMERO

FORTANETE

Nada más terminar de comer nos dirigimos hacia Fortanete. Al mismo lado de la carretera encontramos nieve, todo y que hacía un par de semanas que había nevado. Ello indica dos cosas: que la nevada fue importante y que las temperaturas en este punto suelen ser bajas.
Pasamos por el puerto de Cuarto Pelado (1.657 metros). Sin duda un puerto importante del sistema Ibérico. A partir de allí iniciamos el descenso hacia Fortanete, no sin antes pasar por el mirador de Las Dehesas desde donde se pueden ver unas extraordinarias panorámicas.
Al llegar a la joya oculta del Maestrazgo, lo primeo que vi fue la ermita de la Virgen de Loreto del siglo XVII. Así que dejamos el coche delante del secadero de jamones de la familia Dauden y recorrimos a pie la poca distancia que nos separaba de la ermita. Ante ella una gran esplanada verde con árboles y justo al lado, muy canalizado, el río Fortanete.
Junto a la ermita, un indicador de madera nos señala una ruta que durante un tiempo fue una de las características de esta zona: la de los maquis.  
Continuamos por un camino hasta la carretera que se dirige a la estación de esquí de Valdelinares. Continuamos siguiendo el curso de la carretera que cruza la población y que, en este caso se dirige a Villaroya de los pinares hasta la plaza que hay antes de llegar a la plaza de la iglesia. Una vez en esta segunda plaza, vimos una fuente con una figura moderna que pájaro.

La iglesia de la Purificación es un impresionante edificio y como la ermita es de finales del siglo XVII. Pegado a la misma está la sede del ayuntamiento, un palacio del siglo anterior donde todavía se observa el escudo pintado de un obispo. El edificio está porticado y en la parte inferior albergó la cárcel.
Seguimos por las empinadas callejuelas en busca del castillo construido por la orden religioso-militar de San Juan del Hospital de Jerusalén, que tenía su sede principal en el castillo de Amposta.
A la bajada, nos encontramos con un edificio en forma de L. Se trata del palacio de los Duques de Medinaceli.

A partir de allí ya nos dirigimos hacia el coche recorriendo las calles y plazas llenas de construcciones de piedra vista típicas de la zona no sin antes entrar a comprar un poco de jamón, cecina y queso en la tienda de Daudén.  


Seguramente a algunos de los lectores les sonará el nombre de Daudén. Concretamente el de un tal Daudén Ibáñez, que fue árbitro de fútbol de Primera División y ahora comentarista en un programa radiofónico. Es oriundo de esta población.   
Como anécdota explicaré que desde estas tierras, antaño, cuando llegaba el invierno, los pastores realizaban la trashumancia hacia otras menos frías pasando por caminos y cañadas. Frecuentemente, el destino eran las comarcas del S de la provincia de Tarragona. Hace unos años, asesorados por el Museo del Montsià (hoy de les Terres de l’Ebre), algunos pastores como Lionel Martorell en compañía de gente amante de las tradiciones como Joaquim Virgili, recuperaron aquel espíritu aventurero, aunque originalmente tenía más de necesidad que aventura.   


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