diumenge, 31 de juliol de 2016

¿Qué hará el PDC con el alcalde de Forallac?

JAUME REIXACH

Forallac es un municipio del Baix Empordà que agrupa los bellísimos pueblos de Fonteta, Vulpellac y Peratallada. El alcalde de esta entidad municipal es, desde 1987, Josep Sala, en representación de CiU o como se llame el ex-partido fundado por Jordi Pujol. Josep Sala ha sido noticia estos días porque el grupoTodos somos Forallac, asociado a ERC y que está en la oposición consistorial, ha documentado y ha denunciado que el alcalde conduce habitualmente un todoterreno Land Cruiser de la marca Toyota que, en realidad, es de la empresa Servitransfer SL, que gestiona el servicio de recogida de basura del municipio y la planta de transferencia de los residuos comarcales.

Servitransfer SL es una compañía que tiene como administrador único al empresario Josep Mayola, investigado por la Audiencia Nacional en el sumario del caso Jordi Pujol Ferrusola por el ‘pelotazo’ que dio con el primogénito del ex-presidente de la Generalitat con el vertedero de Tivissa. Josep Mayola está vinculado societariamente desde hace años aGustavo Buesa, el “rey de la basura”, que ha sido detenido e imputado la semana pasada por presunta corrupción en el macro-contrato de limpieza otorgado por el Ayuntamiento de Lloret de Mar en las postrimerías del mandato de Xavier Crespo, el ex-alcalde convergente -o como se llame- que ha sido condenado por sus martingalas con la mafia rusa. Gustavo Buesa, investigado por la Audiencia Nacional, también ha mantenido intensas relaciones comerciales con el Júnior y figura como generoso donante de Convergència -o como se llame- y Unió Democràtica.

Josep Sala es un peso pesado del partido de Artur Mas en las comarcas de Girona. En el pasado ha sido presidente del consejo comarcal del Baix Empordà y miembro del equipo de gobierno de la Diputación provincial. Hace cuatro años ya protagonizó una sonada polémica municipal cuando aprobó una ampliación de las instalaciones de Servitransfer SL en Forallac para convertirlas en una macroplanta de selección y reciclaje de basura para tratar100.000 toneladas anuales. Finalmente, la fuerte oposición vecinal y ecologista consiguió parar este desmesurado proyecto, que destrozaba estos bucólicos parajes del Empordanet y rompía brutalmente la tranquilidad del municipio debido al enorme tránsito de camiones que pasarían.

Ahora, el grupo Todos somos Forallac ha pillado al alcalde Josep Sala en un escándalo de corrupción de manual. Conducir un coche de alta gama ‘regalado’ por la empresa que tiene el contrato municipal de recogida de basura es, sencillamente, impresentable e inaceptable. ¿Qué hará el Partido Demócrata Catalán (PDC) o como se llame -que se llena la boca con las palabras ‘regeneración’, ‘ética’ y ‘transparencia’- ante un caso tan descarado como éste? Tengo curiosidad por constatar cuál será la reacción de la nueva dirección surgida de la ‘refundación’ de la ex-CDC.

Este es el problema de raíz del PDC o como se llame: está construido sobre una estructura territorial caciquil con una tendencia congénita al affairismo y al tráfico de influencias. De casos como el de Josep Sala, o parecidos, hay un montón en las filas del viejo/nuevo partido pujolista/independentista, se llame como se llame. Es más, son su razón de ser.

Y este es el problema de raíz de Junts x Sí. En Forallac ha sido el grupo municipal asociado a ERC quien ha denunciado los trapicheos del alcalde convergente, o como se llame. En muchos municipios de la ‘Cataluña catalana’, ERC es la fuerza opuesta y alternativa al caciquismo de CDC/PDC. Mezclar, como pasa en Junts x Sí, el agua con el aceite no es posible. Ver al buenazo del vicepresidente Oriol Junqueras defender con encendida convicción la instalación de casinos, promovidos por empresas manchadas por la corrupción pujolista (Casinos de Cataluña) y el blanqueo de dinero de la mafia (Melco), en Vila-seca i Salou produce conmiseración y vergüenza ajena.

Esquerra Republicana tendrá que decidir qué quiere ser cuando sea mayor. De momento, la alianza con CDC o como se llame en Junts x Sí se ha demostrado que es una pésima decisión estratégica.