dimarts, 30 d’agost de 2016

Socios y residentes en Moncloa

ANTÓN LOSADA


Por mucho que intenten disimularlo nos hallamos ante un acuerdo integral para un programa de gobierno que, en lo económico, consolida, profundiza y amplía las políticas de ajuste y sufrimiento masivo implementadas por el PP en el mercado laboral o los servicios públicos o el sistema público de pensiones

Cuanto más vamos sabiendo de las negociaciones entre el PP y Ciudadanos más se parecen a un pacto de gobierno o un acuerdo de legislatura. No se trata de pasión de una noche o un verano, no es tan solo amor; estamos hablando de matrimonio y seguramente hijos, un monovolúmen familiar y ampliación de la hipoteca. Si aún se emitiera el mítico concurso televisivo "Un, Dos, Tres, Responda otra vez" la gran Mayra Gómez Kemp podría presentar a Albert Rivera y a Mariano Rajoy no sólo como amigos, sino como socios y residentes en La Moncloa.
No estamos ante un acuerdo de mínimos para permitir que Mariano Rajoy sea investido presidente y arranque la legislatura. Por mucho que intenten disimularlo nos hallamos ante un acuerdo integral para un programa de gobierno que, en lo económico, consolida, profundiza y amplía las políticas de ajuste y sufrimiento masivo implementadas por el PP en el mercado laboral, los servicios públicos o el sistema público de pensiones, mientras emplea la política fiscal para redistribuir hacia arriba y proteger a las rentas más altas y los márgenes de beneficio de las grandes corporaciones. Por mucho que lo nieguen, Populares y Ciudadanos negocian un acuerdo cerrado para un programa de gobierno que, en lo político, reducirá la necesaria reforma política e institucional a un anticuado y obsoleto proceso de recentralización del Estado y corporatización de la democracia.
No se trata de un simple acuerdo puntual para dejar gobernar. Se trata de un pacto para gobernar en toda regla y con todas las consecuencias. A los socialistas no se les pide que permitan investir a Rajoy para desbloquear la situación y dar paso a una legislatura donde no habría una mayoría clara y todo sería negociable y susceptible de acuerdos variables en un Parlamento abierto y libre del control de una mayoría absoluta. Se les exige que consientan.
El Partido Popular y Ciudadanos están construyendo una mayoría clara que ya controla el Parlamento y sus procedimientos y tiempos. Una mayoría estable que podría ampliarse tras las elecciones vascas y gallegas y que se va a guiar por un programa de gobierno cerrado y una hoja de ruta que culmina el asalto al Estado del Bienestar desarrollado durante la legislatura anterior bajo la bandera de la crisis y con la cobertura aérea de Europa. No se trata sólo de dejar pasar. Se trata de dejar o no dejar hacer.