dissabte, 5 de novembre de 2016

Podemos frente a la Alianza Antipopular

Asustados por el excelente resultado en las europeas, los sectores más poderosos promovieron un simulacro pero de derechas, para no dejar que aquel monopolizase la idea de cambio y regeneración

Jesús López-Medel

Las grietas del sistema que pasó a ser régimen, provenían de antes. Hace años se iba larvando y extendiendo una carcoma que dejaba ya rastros. Los partidos políticos fueron ciegos. Mudos los medios de comunicación. Pero aquello siguió a gran ritmo y se aceleró con ocasión de la crisis económica que causaron los poderosos, los bancos. Fue el pistoletazo y la coartada para justificar la puesta en marcha de unas medidas antisociales. El famoso y durísimo discurso de Zapatero en el Congreso el 12 de mayo de 2010 dejó perplejos a muchos de los parlamentarios socialistas de corazón.

En tiempos de ese emperador, surgió como acto cívico de protesta lo que en los libros de historia se recoge ya: las concentraciones del 15-M en la Puerta del Sol. Se juntaban protestas muy variadas pero también reflexión. Era frecuente ver cómo gentes en círculos en el suelo, debatían.

En verano de ese año, se consolidó el amancebamiento del partido que gobernaba entonces y el que muy pronto habría de llegar. Aprobaron en septiembre de modo sumario y por órdenes extranjeras ajenas a la soberanía nacional una reforma constitucional que era una enmienda al enfoque social de nuestra Constitución de 1978.

La llegada del PP más reaccionario y alejado del centrismo, ejecutó desde el primer momento gran número de medidas antisociales sin temblarles el pulso, todo ello acompañado de recortes en libertades y derechos. En un grave error del Rey, entonces Juan Carlos, éste presidió (algo más que excepcional) el Consejo de Ministros que llevó a cabo un mayor ajuste Era julio 2011.


Aquel movimiento social de reacción o defensa fue el embrión de Podemos como partido político. Asustados por el excelente resultado en las europeas, los sectores más poderosos promovieron un simulacro pero de derechas, para no dejar que aquel monopolizase la idea de cambio y regeneración. Pusieron muchos millones y sus grandes influencias mediáticas para promocionar a unos jóvenes aseados con aspecto de modernos y que no pareciesen tan casposos como el PP. Aunque aparentaban lo que no eran y con elementos aún más derechosos que su hermano mayor, se presentaron.

Hace veinte meses, antes de las elecciones municipales y autonómicas, algunos ya escribimos en eldiario.es que Si quieres PP vota Ciudadanos. Tras esos comicios, llegarían las generales. Cumplió extraordinariamente bien su papel pactando con el PSOE y siendo excluyentes para incorporar a Podemos. Una dirigente de C's reconoció hace poco con sinceridad y torpeza que su misión era evitar que el PSOE pudiera pactar con Podemos. Lo consiguieron.

Tras los segundos comicios en junio, y peores resultados de todos (salvo el PP), el PSOE seguía ahondando la profundidad de su fosa. No tenían salida salvo, en una operación no fácil intentar promover como presidente a Pedro Sánchez con apoyo de Podemos y otras fueras variadas. Pero eso eran los designios del entonces Secretario General, su pequeño grupo y de gran parte de la militancia. Pero no de los poderosos barones y jurásicos de ese partido que, con los años, cultivaron amorío con el sistema financiero y había absorbido sus esencias. Para evitar esa posibilidad es por lo que dieron hace un mes el golpe cuartelero en Ferraz. Conseguido evitar acuerdo alguno con Podemos (a pesar de que gracias a este gobiernan en varias Comunidades Autónomas), todo giró hacia el sentido que algunos nos temíamos: la nada.

Disculpe crítico lector de nuevo la autocita, pero ya antes de las elecciones de junio, tras escribir sobre lo que en el PSOE advertí de la falta de identidad al suicidio del PSOE y su posterior autopsia tras la encrucijada, escribí en mayo otro artículo arriesgado: ¿Si quieres Rajoy, vota PSOE? Desgraciadamente se cumplieron las predicciones y las papeletas de millones de personas que votaron al PSOE, porque que no querían al PP, han servido para dar continuidad a este. ¡Bravo!

Lo sucedido en el proceso de investidura ha evidenciado un PSOE totalmente alejado de sus orígenes y sin identidad, roto y fracturado en su militancia y ha quedado vergonzosamente diluido y abducido (ellos dicen que lo hacen “por España” como el genuino Fraga en 1977) por quien manda por encima del propio PP. Esta es “la mano invisible” de las fuerzas y grupos más poderosos económicamente. Estos también han financiado en un ejercicio de indignidad de casi todos los medios escritos y audiovisuales la más feroz campaña que ha podido sufrir un partido político a base de difamaciones, calumnias, artículos difamatorios e informaciones falsas. Hasta el ABC en 1977 cuando eran candidatos Carrillo, Pasionaria o Albert fue ni la mitad de la mitad de agresivo que ahora con Podemos.

Además del apoyo vergonzante, el PP ha contado siempre (aunque a veces haya querido aparentar otra cosa) con el apoyo entusiasta de C's que con un ardor guerrero se muestra a veces como es en realidad, una facción más extrema ideológicamente que el PP. Están entusiasmados con haber pactado con ellos (el PSOE les apoya a cambio de nada).

Los tres partidos, PP, PSOE y C's tienen elementos compartidos de defensa de unos intereses y el de Rajoy hará bascular con los otros dos sus apoyos. Incluso con ambos. No sólo serán soporte del PP sino también (particularmente el extremoso Rivera), serán atizadores de Podemos. Aún más que un tripartito, son una gran Alianza.

Ya llevan tiempo hablando de partidos “constitucionalistas” para pretender excluir a P's como si no encajase en la Constitución. Que quiera reformarla no puede suponer demonizarles. Lo mismo hacían hace años en el País Vasco con ese mismo término, pretendiendo excluir al PNV. Sería Lenhendakari Patxi Lopez con apoyo de PP y UPyD. Pero volvería muy pronto el PNV.

Ahora, la unión de los tres partidos con presencia en el Congreso, deja como único espacio de oposición a Podemos. Eso es muy evidente. Los otros dos hacen el ridículo diciendo que “controlarán” al Gobierno. Porque además la herencia pesada que deja Rajoy la retoma y ya ha anunciado que son intocables las leyes fundamentales que aprobó el sólo en la anterior legislatura con total desprecio a las minorías. Entonces ¿qué hará el PSOE? ¿Mantener la ley mordaza, los privilegios judiciales, la LOMCE, la línea de recortes sociales y democráticos?

Frente a la apariencia que quieran dar, la credibilidad del PSOE está más abajo que el subsuelo. Encarna sin reparo por la misma voz la continuidad de Rajoy y, al tiempo, dice que ejercerán de oposición. Las risas se oyen en el Ártico. No es que hayan perdido su espacio sino que se han quedado sin espacio. Junto a Ciudadanos son ya con ligeros matices una alianza con el PP y frentista ante Podemos. Pero estos es lo único que tienen de oposición (sobre ello ya escribiremos sobre sus retos si quiere hacerse ganar ex votantes del PSOE). A unos y otros, particularmente a estos últimos, habría que recordar que estas elecciones el debate central era entre continuismo o regeneración profunda. De ello el PSOE no se apercibió o estaban tan instalados en el establisment que no podían virar.


Ojalá Podemos no se quede en un puro radicalismo de izquierda sino que sepa y quiera representar a todos los que sienten excluidos de las demás fuerzas…y también a los que dejaron de votar a Unidos Podemos y a los del PSOE. Estos votos no llegarán del cielo. Tampoco con una figurada toma de la Bastilla. Ahora, por vacío, es claramente el único grupo en el Congreso de oposición al PP y la alianza que le protege. De ellos depende quedarse en 5 millones de votos, subir uno más o captar con suficiente fuerza para ser alternativa a ex votantes de otras fuerzas o abstencionistas que solo piden dignidad, justicia y democracia. Y ello, con firmeza pero sin generar el temor que parece destinado a los poderosos pero que llega a veces también a sectores próximos progresistas. En todo caso, son ahora la única oposición frente a la Alianza antipopular.