diumenge, 16 d’abril de 2017

ENTREVISTA PACO TÚNEZ, RESPONSABLE PROVINCIAL DE EMERGENCIAS DE LA CRUZ ROJA

Foto: Asociación Española de la Carretera.
Paco lleva casi 30 años de voluntariado en la Cruz Roja. Durante todo este tiempo ha asistido a decenas de accidentes y, en algunos casos ha tenido que dar ayuda psicológica a los familiares de las víctimas. De su dilatada trayectoria destacaría dos hechos importantes: En el 2010 solicitó desplazarse a Haití para colaborar en las tareas humanitarias de control de la epidemia de cólera que ocurrió después del terremoto del mes de enero del mismo año y, en 2013, estuvo en Filipinas para la gestión de la emergencia tras del tifón Haiyán, tal como quedó reflejado en el programa Comando actualidad de Televisión Española.
En 2014 tuvo el reconocimiento por parte de la ciudadanía de las comarcas del Ebro otorgándole el título de Ebrenc de l’Any 2013 y, finalmente, en el mes de junio del año pasado la Asociación Española de la Carretera le concedió la Medalla de Honor de la Carretera como reconocimiento a su labor en la asistencia a muchísimos accidentes de tráfico, ya sea atención sanitaria, psicosocial o de coordinación en accidentes de múltiples víctimas.
El pasado 24 de marzo fue invitado por el Consejero de Interior del Gobierno catalán Jordi Jané al acto en recuerdo de las 13 chicas que estaban de Erasmus en Barcelona y que perdieron la vida un año antes en un accidente de circulación dentro del término municipal de Freginals cuando volvían de las Fallas de Valencia.


Pregunta. Paco: ¿Qué te supone un reconocimiento como el que te concedió la Asociación Española de la Carretera?

Es un reconocimiento al trabajo en equipo de muchas personas que no "salen en la foto" y con las cuales compartí. Pero la realidad es que éste, como otros reconocimientos, te animan a seguir trabajando en beneficio de las personas más vulnerables, que ese trabajo es visible y que de una forma u otra, se reconoce el trabajo de tantas personas voluntarias que se esfuerzan en hacer lo mejor por los demás.

P. ¿Crees que se conoce (y reconoce) suficientemente la labor que hace la Cruz Roja en los diversos puntos del planeta donde actúa?

Como a veces digo, “esto va por barrios”, es decir, depende del lugar y las necesidades de la población. En algunos países es Cruz Roja quien se encarga de la red hospitalaria, la búsqueda de personas desaparecidas, etc. en otros Cruz Roja, realiza otras funciones, pero siempre como auxiliar de los poderes públicos, que son quienes tienen la responsabilidad de cubrir las necesidades básicas de la población.
A veces no se entienden acciones como cuando, ante una catástrofe, se solicita dinero y no mantas, etc., aunque también es posible que desde Cruz Roja no nos expliquemos suficiente. También está el hecho de que somos una ONG muy grande, con muchas actividades y eso, en algunos casos, intimida.
Pero hemos de olvidar a Cruz Roja como un “ente” y centrarnos en que son personas las que la forman, tus amigos y amigas, vecinos, aquellas personas que ni conoces pero te ayudan…

P. En estos momentos, ¿dónde se están concentrando más esfuerzos?

En apariencia se puede pensar que está en el Mediterráneo y, en parte así es. Pero en Cruz Roja no olvidamos las denominadas “emergencias olvidadas” que son aquellas emergencias que no están en los medios de comunicación y en las emergencias crónicas.
Por la experiencia en determinados contextos de catástrofes humanitarias he podido observar situaciones de grandes sufrimientos humanos que después no han salido en los medios.
En Cruz Roja no olvidamos que dentro de nuestras fronteras hay muchas personas que sufren y por ello también trabajamos a diario para aliviar o eliminar ese sufrimiento, siempre con voluntariado bien formado y con recursos materiales, pero todo es limitado.
Por lo que respecta al ámbito internacional, sólo por citar algo, no olvidamos a Sudán del Sur, Haití, Uganda, Siria, Myanmar, hambruna en Etiopía, grave sequía generalizada en el este de África donde más de 5 millones de personas necesitan urgentemente comida y asistencia sanitaria, en Somalia donde 1 millón de niños están malnutridos y necesitan comida urgente……, son tantas y tantas las emergencias olvidadas.
Por último, quiero recordar que cada 30 segundos muere un niño a causa de la malaria. Algo tan sencillo de controlar como una tela mosquitera impregnada en insecticida adecuado pero que estas personas no pueden acceder a pagar eso.
Cuando lo anterior te lo cuentan puedes cambiar, pero cuando lo vives, cambias.

P. ¿Qué opinas de esta situación en el Mediterráneo?

La situación de las personas refugiadas, creo que es un fracaso de la comunidad internacional, ya sea por la indiferencia o por la complicidad. En este caso, la situación es más “visible” porque está en nuestra frontera y, sin embargo, no son noticia otros refugiados.
Cualquier persona que huye de una guerra no tiene vallas que la pare y la realidad es que nadie quiere abandonar su casa. La solución no pasa por reuniones políticas a altas instancias ni las ayudas, ni la gran labor que hacen las ONGs, la solución pasa por parar el negocio de la guerra.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja están trabajando dentro de Siria, en pleno conflicto armado donde ya han sido asesinados muchos voluntarios.
Y también trabajan en países receptores o de tránsito de personas refugiadas. En concreto, se han movilizado más de 84.000 voluntarios y voluntarias procedentes de 28 países, distribuidos más de 8 millones de paquetes alimentarios, más de 2 millones de mantas, agua, kits de higiene, asistencia de salud, primeros auxilios, apoyo psicológico, etc. Pero insisto, esa no es la solución.


P. El día 20 de marzo de 2016, volviendo de las Fallas de Valencia, nada más entrar en territorio catalán, a la altura del pequeño pueblo de Freginals, un autocar que circulaba por la AP-7 tuvo un grave accidente en el cual murieron 13 chicas. ¿Qué recuerdos tienes de aquel día?

Fue una experiencia dura, pero nuestra función es siempre la misma, con personal capacitado, dimos respuesta a las personas que sufren.
Como responsable provincial de emergencias, tuve que coordinar el operativo de respuesta de Cruz Roja, con la intervención directa de 97 voluntarios y voluntarias organizados por especialidades. En concreto, se actuó con equipos de intervención psicológica, social, sanitaria, logística, coordinación, comunicación con medios….
Uno de los mayores retos a los que se enfrenta una organización de voluntariado es mantener la actividad durante un tiempo, ya que cada persona voluntaria dispone de un tiempo reducido destinado a su labor voluntaria; pero eso no fue obstáculo, de hecho, teníamos relevos preparados para mucho más tiempo del que estuvimos. Es diferente al personal que trabaja en emergencias con un horario definido. En nuestro caso, los cuadrantes de horarios son verdaderos puzles, lo que supone un gran esfuerzo de logística.


P. El pasado 24 de marzo conmemorando el primer aniversario se organizó un entrañable acto que contó con la presencia de Jordi Jané, Consejero de Interior del Gobierno Catalán, así como otras autoridades territoriales y el alcalde de la localidad. ¿Algún reencuentro especial de aquel fatídico día?

Con la mayoría de personas ya había vuelto a coincidir en otras emergencias, pero sí, había personas con las que no coincidía desde el accidente. A pesar del motivo por el que estábamos allí, siempre es grato poder volver a saludar a las personas con las que compartí aquellos días.

P. ¿Cómo viste a los familiares de las víctimas (Las 13 Rosas de Freginals)?

La situación por la que pasaron no desaparece en este tiempo.
El fallecimiento de un ser querido, y más cuándo es "contra natura", es decir, que los padres sobrevivan a los hijos, es un trauma difícil de asumir, de hecho, no se suele asumir, pero se ha de aprender a convivir con ello y esa es una labor de nuestro personal de intervención psicológica.
Pero a lo anterior se suma el hecho de la causa del accidente; cuando el causante es el ser humano se añade la sensación de que es un suceso "que se podría haber evitado", lo cual es diferente a accidentes naturales que son inevitables y se asimilan relativamente mejor.
P. ¿Qué fue lo que más te conmovió del acto?  
El motivo del porqué estábamos allí. Fue todo muy emotivo, en especial cuando habló Constanza Scarascia, hermana de una de las víctimas y portavoz de las familias.
Pero, en general, todo fue emotivo.
Hubo un agradecimiento general al personal interviniente en la emergencia entre los que se encuentra el voluntariado de Cruz Roja; incluso algún familiar de las víctimas se acordaba de los nombres de nuestro personal que los atendió, queriendo hablar con los mismos para dar las gracias.

P. Para esta campaña de la Renta de 2016 que justo acabamos de comenzar, como motivarías a los declarantes para que marquen la casilla de “Otros fines de interés social”.  

Una pregunta fácil y dar una única respuesta es difícil. Sin entrar en las creencias religiosas, yo creo que las ONGs realizan/mos una gran labor social.
Para mí lo importante es que el destino de ese 0,7% se gestione de manera que vaya a cubrir necesidades de las personas más vulnerables de forma objetiva e imparcial, sin tener en cuenta ninguna otra circunstancia distinta a esa vulnerabilidad y eso lo hace Cruz Roja; seguro que otras ONG también, pero yo prefiero hablar de lo que conozco.
Pero, ¿no sería mejor que cada cual pueda destinar ese porcentaje a la acción social que desee?, ¿ONG, becas, investigación, etc.?¿No sería mejor que el Estado destinase directamente el 0,7% de presupuestos generales a fines sociales?


P. ¿Quieres añadir alguna cosa más?
Una vez más, gracias Joan, por darme la oportunidad de poder explicar qué hacemos en Cruz Roja y animo a las personas a colaborar con las ONGs sociales, que se puede hacer de muchas formas, desde una ayuda esporádica, una cuota de socio, una participación voluntaria, etc.
No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar nuestro entorno; hay que cambiar la queja por la acción.


Gracias a ti Paco sobre todo por la labor que estáis haciendo desde la Cruz Roja y por habernos aportado un poco de humanidad en estos tiempos donde, a menudo, gobiernos y ciudadanos desoyen los gritos de angustia de los colectivos más desfavorecidos.