dijous, 2 de gener del 2014

España tiene los mejores fiscales del mundo

Luis Matías López

Desde que leí Crímenes, de Ferdinad von Schirach, creía saber qué país tiene los mejores fiscales del mundo.  “A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos o Inglaterra”, asegura este escritor reciente y curtido abogado criminalista, “en Alemania la fiscalía no es una de las partes en liza, sino que obra con neutralidad. Es objetiva, investiga también las circunstancias eximentes, y por eso nunca gana ni pierde: la fiscalía no tiene más pasiones que la ley. Sirve exclusivamente al derecho y la justicia. Al menos en teoría”. Sin embargo, en los últimos meses he cambiado de opinión. Ahora estoy convencido de que los mejores fiscales, los más imparciales, los más obsesionados por que se haga justicia, los que, sin dejarse presionar por ningún poder fáctico o institucional, entienden que su función esencial no es la acusatoria, no son los germanos, sino los españoles. Pero somos tan papanatas, despreciamos de tal manera lo propio para glorificar lo foráneo, que no dejamos de quejarnos y de poner como un trapo a esos adalides de la justicia ciega, imparcial y compasiva.
A las pruebas me remito. En los últimos meses, los fiscales españoles han sabido resistirse a la presión mediática y a las apresuradas decisiones de algunos jueces, para evitar que se ponga en la picota a presuntos inocentes injustamente imputados en procesos de gran repercusión pública. Haciendo caso omiso a las malévolas insinuaciones de que obedecen interesadas instrucciones superiores que pueden llegar hasta la cima de las más altas instituciones del Estado, los representantes del ministerio público han demostrado de forma fehaciente que son también capaces de actuar para defender la presunción de inocencia de cualquier persona, sin distinción de clase o posición, incluso –prueba suprema- de las de clase y posición más alta. Y, cuando ha hecho falta, han llegado hasta la querella por prevaricación contra algún juez que, en su severidad, se ha pasado de la raya.
Los fiscales españoles están demostrando que son capaces de resistirse a la peor de las tentaciones: la de hacerse populares poniendo en la picota a relevantes personajes públicos. Nada más fácil, por ejemplo, que ganarse a golpe de demagogia las portadas de los periódicos y los telediarios acusando a una infanta, ignorante por completo mientras no se demuestre lo contrario de los presuntos o supuestos manejos ilegales de su marido, por mucho que eventualmente pudiera haberse lucrado con ellos (o no). Porque sería un escándalo que clama al cielo que se pudiese imputar a alguien simplemente “por lo que es” y no por lo que ha hecho.
También les sería fácil ganarse el aplauso de la opinión pública y de miles y miles de pequeños ahorradores arruinados si batallasen por mantener en el trullo a un banquero que, a cambio de una modesta remuneración, y siempre en busca de salvaguardar el bien público, probablemente no hizo otra cosa que cumplir con su deber, y al que se intenta culpar sin suficiente base jurídica de una quiebra financiera sin precedentes. Ceder a esa tentación, a ese indigno clamor del populacho, habría sido una  burla de la justicia.
Otro tanto ocurre en el caso de la imputación de la esposa del presidente de una comunidad autónoma por presuntos delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública en la compra de un ático de lujo en la costa malagueña, como si, además de otras consideraciones, contribuir a la reactivación del mercado inmobiliario no fuese una prioridad, incluso un deber patriótico, para facilitar que el país salga de esta espantosa crisis. Al menos su marido se ha librado de esa aberración, justamente salvaguardado por su condición de aforado que protege, como debe ser, a los servidores de la cosa pública.
Por fin, y acabo con los ejemplos, me declaro conmovido por el hecho de que haya fiscales que -en casos ya juzgados, sin posibilidad de recurso y con sentencias condenatorias- insten a la clemencia, elemento esencial de toda justicia que se precie, según el principio de que hay que odiar el delito y compadecer al delincuente. Es éste el criterio que la fiscalía anticorrupción ha aplicado a la hora de solicitar que el ex presidente de otra comunidad autónoma también del PP, reo de un delito de tráfico de influencias, no ingrese en prisión hasta que el Gobierno de don Mariano Rajoy no se pronuncie sobre su solicitud de indulto. Es ésta, por cierto, una medida de gracia que, pese algunos pequeños y lucrativos pecadillos que le han llevado a su actual calvario ante los tribunales, espero que se le otorgue a ese abnegado político dedicado durante décadas y décadas al servicio del bienestar público. Y no solo por ese motivo, sino también porque impedir que el susodicho prócer celebre con su familia estas entrañables fechas navideñas sería una crueldad intolerable y afectaría a una célula básica de la sociedad, la familia, que cualquier español decente, con independencia de su ideología o credo, debería defender a ultranza.
No hay que engañarse: la mejor prueba del buen funcionamiento de la justicia, de que los fiscales buscan la verdad a toda costa y de que son conscientes del valor de la compasión como elemento vital en el ejercicio de su función, es que defiendan con tanto empeño los derechos de la hija del rey, de un banquero del PP, de un ex jerifalte del mismo partido o de la mujer de otro barón del mismo partido, aunque éste sea el partido del Gobierno que nombra al mismísimo fiscal general. Y no solo porque también esos ciudadanos tienen derecho a ser considerados inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, sino porque, en buena lógica, si se hace justicia o se muestra comprensión (y llegado el caso, clemencia) hacia el poderoso, por presuntos o supuestos delitos que su propia condición agrava, ¿cómo no pensar que se hará al menos otro tanto cuando los atrapados en la red de la justicia pertenecen a clases más desfavorecidas y con menos posibilidades económicas para salvaguardar sus intereses ante los tribunales? Creer otra cosa sería un ejercicio de mala fe que, si no punible desde un punto de vista legal, sí que sería moralmente condenable, y no seré yo quien se atreva a incurrir en tamaño despropósito.
Así, cuando nos veamos en líos con la justicia, digamos que por robar comida en un supermercado porque nuestros hijos no tengan nada que llevarse a la boca, por lanzar huevos a un político o, dentro de poco, por colaborar en el aborto practicado a una mujer embarazada de un feto con graves malformaciones, podremos confiar en disfrutar de las mismas máximas garantías que esos personajes públicos. No solo podremos disponer de la mejor defensa posible (aun con un abogado de oficio), sino que también tendremos la garantía de que el fiscal –que equivocadamente pensábamos que sería nuestro peor enemigo en un juicio- se convertirá a la hora de la verdad en nuestro mejor aliado, de forma que solo terminaremos entre rejas o con una multa que nos deje temblando si nos lo merecemos porque somos lo peor de lo peor. Y que aún así, la consideración de nuestras circunstancias personales, jugará a nuestro favor a la hora de la sentencia o de obtener un indulto.
Por eso estoy indignado por tanta demagogia como circula estos días por  los medios de comunicación. Por eso creo que los tan denigrados fiscales españoles rozan el heroísmo, aunque ellos, en su modestia, insistan en que no hacen más que cumplir con su deber. Y por eso he llegado a la conclusión de que los mejores fiscales del mundo son los españoles. Incluso mejor que los alemanes. Con permiso de Ferdinand von Schirach.

dimecres, 1 de gener del 2014

ENTREVISTA A PACO TÚNEZ, VOLUNTARIO DE LA CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN FILIPINAS



Hola Paco. Ante todo y creo hablar en nombre de todos los compañeros, bienvenido a casa.
P. ¿Cómo té ha ido por Filipinas?
R. El inicio fue muy difícil, complejo y duro. Nuestro trabajo era una primera fase de la respuesta a la emergencia al proporcionar agua potable. Finalmente conseguimos el objetivo propuesto y eso hace que vuelvas con la satisfacción del trabajo bien realizado.
P. Por las imágenes que nos han llegado desde allí, por ejemplo en el programa Comando Actualidad, donde tú salías al final, la llamada Zona Cero invitaba a la reflexión al ver la fragilidad del ser humano ante las catástrofes naturales, pero imagino que vivirlo todavía debe de impresionar más.
R. Hay una gran diferencia entre la visión de una gran catástrofe desde la lejanía a verlo y vivirlo en el día a día. En el primer caso, una vez pasada la noticia se continúa realizando la actividad diaria habitual y en el segundo caso, se continúa viviendo la emergencia.  Además, la cosa se complica cuando, a pesar de las dificultades, has de dar una respuesta efectiva dentro de tu ámbito de actuación. Cuando sales a estas emergencias no puedes posponer acciones ya que hay personas que dependen de tu actuación.
P.  Tú formabas parte de la delegación de la Cruz Roja Española… ¿De cuantas personas se componía tu equipo?
R. El equipo lo formábamos 6 personas, siendo una de ellas el jefe de equipo. Por lo general, las unidades de emergencia están constituidas por pocas personas.
P.- Tengo entendido que todos los miembros sois especialistas en alguna cosa y, por lo tanto, debíais realizar unas tareas muy específicas…
R. La Unidad de Emergencia de Agua y Saneamiento (ERU-Emergency Response Unit) tiene una actividad concreta y cada uno de sus miembros tenemos la misma formación, relacionada con la gestión del agua y saneamiento en emergencias (captación, potabilización, distribución, análisis, fontanería y electricidad básica, canalización, etc.). Esta es una formación específica junto a otras necesarias para la gestión de la emergencia, como son la formación institucional de Cruz Roja, seguridad en misión, autoprotección en emergencias (actuación en terremotos, tifones, inundaciones, etc.), telecomunicaciones, gestión económica y de rendición de cuentas a los donantes, coordinación de equipos, conocimiento de organizaciones que intervienen, conocimiento de normativa internacional, nacional e interna, etc., etc.
Pero a esta formación se ha de añadir la propia de cada uno de los componentes del equipo, ya sea electricidad, fontanería, ingeniería en sus diferentes campos, telecomunicaciones, gestión de emergencias, psicología, etc. En función de las características de la emergencia, se seleccionan los Delegados con los perfiles más idóneos para la misma y que se complementen dentro del equipo.
P. Supongo que lo más difícil es coordinar a todos los equipos… ¿Porqué cuántos había trabajando en tu zona y de qué nacionalidades?
R. Por lo que respecta a Cruz Roja, en caso de emergencia que suponga la actuación de varias sociedades nacionales de Cruz Roja, el órgano que coordina todo el dispositivo es la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). En este caso, dado que estaba todo muy afectado y el agua potable es básica en la prevención de enfermedades, fuimos de los primeros en intervenir en la zona (isla de Leyte, población de Tolosa, a pocos kilómetros de Tacloban). Una vez asegurado un suministro de agua potable se trata de trabajar otras necesidades con otros equipos.
Finalmente, para esta emergencia se desplegaron, además de la Cruz Roja Filipina y Española, unidades de emergencia de Alemania, Suecia, Austria, Dinamarca, Japón, Noruega, Canadá, Inglaterra, Finlandia, EEUU, Francia, Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica.
P. Sé que te avisaron apenas 24 horas antes de salir el avión con destino a las Filipinas. ¿Qué se siente en aquel momento?

R. Una vez que ocurre un suceso de estas características, inmediatamente sale en los medios de comunicación, además de medios internos de Cruz Roja de alerta y  seguimiento de la emergencia. El despliegue ha de ser en un plazo no superior a 72 horas.
La pertenencia a esta Unidad de Emergencias implica que en cualquier momento puedas tener una solicitud de colaboración en cualquier emergencia para desplazarte a cualquier lugar del mundo. Obviamente, esto está supeditado a circunstancias personales y/o laborales, y, en función de éstas, de da "disponibilidad" o no. En caso afirmativo, se selecciona un equipo para esa emergencia en concreto. Pero desde el momento que indicas que puedes colaborar haces todos los preparativos, ya que es probable que la confirmación sea para el mismo día que la salida hacia la oficina central de Cruz Roja Española y, desde allí, a destino.
Cuando te confirman que has sido seleccionado, todo va muy rápido, la salida hacia Madrid, las últimas instrucciones… Esto último es muy importante, ya que aunque pueda variar algo, se evita entrar en un país concreto, en una emergencia, sin saber cuál será la misión. Por tanto, antes de la salida a terreno, se nos informa cual será la misión concreta, vuelos, horarios, situación de la catástrofe, zonas afectadas, poblaciones desplazadas, idioma de la población, vías de comunicación (incluidos aeropuertos) afectados, riesgos climatológicos, moneda del país, sistema político, demografía, vacunas necesarias, climatología, material personal necesario, material que se desplaza con la Unidad, capacidad de respuesta de la Cruz Roja donde nos desplazamos, medios y respuesta institucional o de organismos internacionales, etc. 
P. ¿Cómo se comunica a la familia que preparas la maleta y te vas durante un mes a la otra parte del mundo?
R. Considero que cada persona tiene una forma de actuar; pero creo, es mi opinión, que antes  de iniciar la formación, se debería contar con el apoyo de la familia.
Pero esto es lo previo. El problema viene cuando vas a cualquier parte de mundo y siempre en circunstancias de catástrofe y, por tanto de riesgo. Desde el lugar de destino no siempre es posible comunicarse con la familia. Normalmente, en los medios de comunicación se informa de los peligros y eso es difícil de asimilar. Por ejemplo, tras el terremoto en Haití, estuve en la epidemia de cólera, trabajando directamente en esas circunstancias de enfermedad contagiosa, además de la convulsa situación social que había en el país. Y en la emergencia del tifón en Filipinas, creo que las informaciones e imágenes vistas en los medios de comunicación son más que suficientes como para estar preocupados.
P. Paco, si te parece vamos a hacer un poco de historia. Tú te haces socio de la Cruz Roja en…
R. Empecé haciendo un curso de socorrismo en 1989 y me quedé. Siempre he estado vinculado a socorros, emergencias y formación, y en 2010 empecé el camino de la cooperación internacional, realizando la formación que me permitió formar parte de una unidad de emergencias internacionales.
P. ¿Cuándo te hiciste socio, ya habías pensado en ser voluntario?
R. En mi caso, fue al revés, primero me hice voluntario y después socio. En un principio no sabía ni qué podía hacer ni si estaría mucho tiempo.

P. ¿Qué especialidades tienes?
R. A nivel internacional, Delegado de emergencias ERU en la especialidad de agua y saneamiento.
A nivel nacional, básicamente: Gestor de operaciones de emergencias, referente provincial de emergencias de Tarragona, miembro del equipo de respuesta inmediata en emergencias psicosociales (ERIE), formador de socorrismo, primeros auxilios y emergencias, etc.
P. En la reseña que se publicó en la Ventana Digital sobre tu marcha a las Filipinas puse, por error, que llevabas de voluntario más de 10 años, cuando en realidad son más de 20. Enuméranos las principales labores que has realizado durante este tiempo.
R. Como ya he comentado, siempre he estado relacionado con socorros y emergencias.
P. Hablando de Haití donde fuiste hace 3 años. ¿Cuáles han sido las principales diferencias que has encontrado en Filipinas respecto a Haití?
R. Haití es uno de los países más pobres del mundo y la capacidad de respuesta de la población y de la Cruz Roja Haitiana tras el terremoto y después tras la epidemia de cólera  era muy precaria. Filipinas está habituada al paso de tifones y la población y la Cruz Roja Filipina tienen una alta capacidad de respuesta; el problema ha sido el nivel de destrucción de esta catástrofe, que hace imposible dar una respuesta por muchos medios de que se disponga y, por tanto, se necesita apoyo internacional.
P. Lamentablemente, debido a la prolongada situación de crisis, la Cruz Roja debe de atender, junto a otras organizaciones no gubernamentales, a infinidad de familias residentes en España que carecen de los recursos necesarios para poder atender sus necesidades más básicas. Anima a nuestros compañeros a ser solidarios con los más necesitados.
R. Como no podía ser de otra forma, Cruz Roja Española siempre está al lado de las personas  más vulnerables y se ha volcado en la respuesta a esta crisis.  Personalmente, siempre que puedo, colaboro en campañas o actos concretos que ayuden a eliminar o minimizar las situaciones de vulnerabilidad de las personas afectadas por la crisis. Creo que cada uno de nosotros ha de intentar colaborar para que tengamos una sociedad más justa y evitar cualquier sufrimiento humano, ya sea aquí  o en cualquier lugar del mundo. Hay formas de colaborar como pueden ser apoyo a ONGs, personalmente, empresarialmente o económicamente; obviamente, todo irá en función de las posibilidades de cada persona.
También hay una responsabilidad de las diferentes Administraciones públicas y quienes las gestionan, pero eso no debe ser obstáculo para que cada persona realice actos que supongan una eliminación o disminución de las situaciones que estamos viviendo; es una responsabilidad compartida.
P. Ya para terminar, ¿quieres explicarnos alguna cosa más que consideres importante?  
R. En emergencias internacionales, desde el primer momento trabajamos en colaboración con la Cruz Roja del país de destino. Todas las sociedades tienen una capacidad de respuesta ante las emergencias y la idea de cooperación internacional de Cruz Roja se basa en aumentar y mejorar esa capacidad, para que por sí solos puedan hacerse cargo de las futuras emergencias, evitando o minimizando la dependencia externa. Se ha de tener en cuenta que quienes mejor conocen el país, costumbres, idioma, etc., es la propia población de ese país y es la que se hace cargo de la emergencia, evitando que se conviertan en receptores pasivos de la ayuda internacional. Se coopera en hacer una sociedad menos vulnerable.
Y, para finalizar, Joan, darte las gracias a ti por la labor de difusión de las acciones de Cruz Roja…… todo suma.

Gracias Paco por esta entrevista que nos ha permitido acercarnos un poco más a las labores humanitarias que están llevando a cabo de forma desinteresada mucha gente como tú.

El pulso de 2013 y la inflexión de 2014

Juan Torres López
Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Si tuviésemos gobiernos decentes pondrían los datos sobre la mesa con transparencia  para mostrar que la situación económica va bien o que hay problemas. Pero no es eso lo que tenemos.
En 2008, Zapatero ya empezó pidiendo patriotismo frente a quienes, en su opinión, solo se dedicaban a sembrar “alarmismo injustificado” cuando advertían de que estábamos en una crisis profunda. Y desde hace semanas, Rajoy y todos sus ministros se dedican a convencer a la población de que enseguida se comenzará a crear empleo y actividad económica porque la crisis se ha acabado y comienza, gracias a ellos, una nueva senda de crecimiento y bienestar.
Los datos, sin embargo, no permiten valorar tan positivamente lo que viene sucediendo.
El Producto Interior Bruto está estancado. Se nos dice que hemos salido de la recesión porque en el tercer trimestre de 2013 se registró un crecimiento del 0,1% respecto al anterior. Pero se trata de un avance tan exiguo que está por debajo de lo que se debería considerar como margen de error y la variación interanual sigue siendo negativa en los tres trimestres de 2013.
Además, los motores de la economía siguen perdiendo fuelle. El consumo de los hogares (corregido de efectos estacionales y de calendario) ha bajado de 148.090 millones de euros a finales de 2012 a 147.982 millones a finales del tercer trimestre de 2013 (una caída que es mucho mayor en términos corrientes). La inversión también ha bajado, de 49.006 millones de euros a 45.932 millones. Han aumentado levemente las exportaciones (en menor cantidad a medida que ha ido avanzando el año porque la demanda de los países europeos se ha deteriorado) y también las importaciones, y la consecuencia de todo ello es que la renta nacional disponible bruta también ha bajado de 263.572 millones de euros a 241.139 millones.
El empleo tampoco muestra una evolución que se pueda considerar positiva ni definitivamente mejorada, como también se quiere hacer creer.
A finales del tercer trimestre de 2013 había disminuido el número de activos (lo que permite que pueda registrarse una mejora aparente de la tasa de paro) al pasar de 22,92 millones a finales de 2012 a 22,72 millones. También ha descendido en ese periodo el número de ocupados (de 16,95 millones a 16,82 millones), el de ocupados a tiempo completo (de 14,35  millones a 14,23 millones), el de asalariados con contrato indefinido (de 10,72 millones a 10,4 millones) y el total de asalariados (de 13,92 millones a 13,74 millones). El número total de parados ha disminuido ligeramente (de 5,96 millones a 5,9 millones) pero han aumentado los parados con más de dos años en esta situación (de 1,92 millones a 2,17 millones).
También ha bajado en lo que llevamos de 2013 el índice de comercio al por menor, el índice de producción industrial, la utilización de la capacidad productiva, el indicador de cifra de negocios en la mayoría de las actividades económicas y se prevé que en 2014 siga produciéndose el cierre de un gran número de empresas y un aumento del número de concursos.
La deuda pública, por último no ha dejado de aumentar y ha pasado de representar el 84,2% del PIB a finales de 2012 al 93,4% al terminar el tercer trimestre de 2013.
La evaluación general que a mi juicio merecen estos datos y otros de más o menos la misma índole y que seguramente serán confirmados cuando se conozcan los del ejercicio completo podrían resumirse en tres ideas principales.
En primer lugar, que es muy aventurado, por no decir que irresponsable y carente de rigor, afirmar que hemos salido de lo peor y que la economía española está ya encaminada hacia la recuperación. Sobre todo, si se tiene en cuenta que en Europa los datos están empeorando y que no puede descartarse un rebrote recesivo en los próximos trimestres.
En segundo lugar, que es cierto que algunos indicadores (como los de destrucción de empleo, entrada de capitales, ciertos gastos de consumo, exportaciones, o incluso el de variación trimestral del PIB) muestran que no se han dado las caídas de momentos anteriores, lo que podría interpretarse como que en 2013 se ha tocado fondo. Pero como eso no va acompañado de muestras significativas y globales de mejoría podrís ser más realista pensar que lo que hemos vivido en el ejercicio que acaba han sido las primeras muestras de una etapa depresiva tras la sacudida de la crisis.
Finalmente, parece también claro que esos síntomas de mejoría que se puedan observar reflejan que se trata de una recuperación solamente relativa a ciertas actividades o grupos de población pero no al conjunto de la economía.
Sin embargo, el hecho de que las cosas no vayan tan bien como dice el gobierno y los banqueros no quiere decir que no estemos en un punto de inflexión muy relevante y que seguramente consolide un notable cambio de situación en 2014.
A lo largo de 2013 el gobierno y los grandes grupos de poder han seguido ganando el pulso que echan desde 2010 a la inmensa mayoría de la sociedad española para saldar la crisis a su favor, imponiendo nuevas reglas de juego no solo en el terreno económico sino también en el político y social.
Lo que se está solventando en España no es salir o no de la crisis porque de cualquier crisis se sale tarde o temprano, aunque sea con los pies por delante, sino la situación que va a quedar tras el momento de convulsión. Y lo que hemos podido comprobar claramente a lo largo de 2013 es que la extrema derecha y los grandes grupos económicos y financieros están terminando de imponer su voluntad al resto de la sociedad y, en esa misma medida, han ido ganando confianza.
Lo que con toda seguridad está sucediendo, y a expensas de poder comprobarlo cuando se publiquen datos para todo el año y en relación con mayor número de variables, es que los grupos sociales más poderosos y determinantes de la actividad económica se han puesto en movimiento después de bastantes trimestres de atonía. Por un lado, por puro instinto de supervivencia porque, como decía Joan Robinson, los capitalistas ganan lo que gastan. Por otra, porque han surtido efecto las reformas y medidas gubernamentales orientadas a darles más poder e influencia y eso ha aumentado su beneficio y confianza (el número de trabajadores cubiertos por los convenios registrados han caído casi el 60% con respecto a 2010 y la subida salarial pactada ha sido, en términos reales, el 15% de la del año anterior). Y, finalmente, porque el discurso del gobierno y de los grandes focos de opinión ha logrado convencer a mucha gente de que la situación es mejor y de que se puede acabar ya con el retraimiento y la desconfianza de meses o incluso de años anteriores.
Vivimos así una situación paradójica. La extraordinaria concentración de la renta y la riqueza que existe en España y que se está agudizando en los últimos seis años de crisis constituye un freno estructural al desarrollo de nuestra economía y más concretamente para que salgamos de la crisis con más bienestar y seguridad (entre otras razones, provoca que el consumo privado se deteriore a pasos de gigante y que se deprima la actividad productiva al reducirse el gasto total). Pero la paradoja consiste en que los grupos de mayor renta y las empresas oligopolistas tienen tanta incidencia en nuestra economía y sociedad que en cuanto han movido pieza han podido dar la impresión de que es toda la economía la que se está transformando.
Esos cambios son los que marcan el cambio de tendencia que se produce cuando se está dando paso más abiertamente al nuevo modelo en que esos grupos de poder quieren asentar la economía española. Un nuevo modelo basado en el gasto de las clases altas, en entradas de capital principalmente vinculadas a una nueva reventa de activos españoles, en la extraversión de la actividad empresarial hacia los mercados extranjeros basada en salarios muy bajos y en una clase trabajadora ya completamente desarmada, y en la mayor eliminación posible de “inútil” gasto público.
Esta es la estrategia por la que han apostado claramente y la que les ha dado confianza, pero se trata de una opción suicida porque no resuelve los problemas que han provocado nuestros grandes desequilibrios. La deuda (y no solo la pública sino sobre todo la de las empresas) es ya hoy día materialmente imposible de pagar y va a seguir creciendo hasta acabar con una estrategia incapaz de generar ingresos suficientes para afrontarla. También crecerá la morosidad y la atonía del consumo. Las empresas y familias van a seguir sin disponer de financiación suficiente y solo nuevas trampas y favores contables y fiscales podrán seguir disimulando la insolvencia generalizada de la banca.
Por mucho que se quiera, la economía española no podrá salir adelante por mucho tiempo con el simple motor de un sector exportador del que hoy por hoy solo forma parte el 5% de las empresas y que además se enfrenta a una demanda exterior en declive. Es una estrategia que equivale a querer salir del hoyo tirándose de los pelos, un imposible, pues no se puede salvar a una economía como la española limitándose a salvaguardar los beneficios (incluso improbables) de unos pocos, de los sectores oligopolistas, y los privilegios de la oligarquía, por muy amplia que sea su dominación política.
Precisamente porque son plenamente conscientes de la inestabilidad y frustración que comporta esa vía, los grupos de poder y el gobierno apuestan principalmente por controlar el conflicto y el más mínimo síntoma de respuesta social y política, y ahí es donde va a radicar la clave de año que se avecina.
Si se sigue imponiendo, como hasta ahora, su respuesta a la crisis se irá consolidando la victoria pírrica que conlleva, es decir, la mejoría de los grupos privilegiados y más protegidos que se traducirá en exiguos incrementos de la actividad en algunos sectores acompañados de empobrecimiento general y de una gran atonía en la inmensa mayoría de la vida económica y, por tanto, de gran desempleo y trabajo cada vez más precario y de falta de ingreso. Salvo que la movilización social se imponga y frene la involución económica y política que todo ello conlleva y que solo nos puede llevar a revivir problemas (no solo económicos) de otras etapas de nuestra historia.
2014 es año de elecciones y de rebrotes recesivos en bastantes países europeos y posiblemente también en España. Será en el año que comienza cuando veamos hacia qué lado se resuelve finalmente el pulso que está suponiendo la crisis, aunque nada de lo que ocurra en un sentido u otro estará libre de dificultades y convulsiones.

FELIÇ 2014 A TOTES LES LECTORES I LECTORS DE LA VIA AUGUSTA