diumenge, 10 d’abril de 2016

ENTREVISTA AL ESCRITOR ESTEBAN MARTÍN (Segona part)

P. El pasado octubre tuve el privilegio de que me explicaras en primicia la teatralización de tu obra infantil Ricardo y su robot (la primera de este género que escribiste), a la que se le cambió el nombre por La Berta i el seu robot, aparte de ser representada en catalán. Te vi muy ilusionado ante tal acontecimiento…

R. Sí, porque realmente era algo que no esperaba. Ricardo y su robot fue el primer cuento que me publicaron y ¿quién podía pensar que veinte años después me llamaría una directora teatral interesada en adaptarla para el público infantil? Ya digo fue una sorpresa de la que me siento muy agradecido porque, además, es un buen montaje en manos de una buena compañía, Lazzigags,  que lleva años adaptando grandes historias para el teatro, como Pippi Langstrump o Tom Sawyer entre otros montajes.
La obra, esta semana, se presenta en la Fira del Teatre Infantil i Juvenil d’Igualada.

P. En 1999 fundaste la editorial Littera Books que cerraste en 2006. ¿Su cierre coincidió con el inicio de una etapa de mayor actividad creativa?

R. La etapa de Littera fue muy gratificante. En la editorial publiqué obras de los premios nobel Heinrich Böll y Pablo Neruda. También edité a autores del este completamente desconocidos y autores españoles que, después de publicar en Littera, han ganado premios y han afianzado una interesante carrera literaria, como Luisa Cuerda y Eduardo Halfon. Hice muchos amigos y conocí a personas muy interesantes. Littera representó una de etapa muy enriquecedora en mi vida.
Sobre la segunda parte de tu pregunta: sí,  yo tenía en marcha La clave Gaudí , una idea que me rondaba por la cabeza desde hacía años y de la que guardaba muchas notas e  ideas argumentales. También tenía el germen de otras obras que se han ido publicando y alguna novela en un cajón – como El olvido, novela que veinte años después de escribirla, ganó el premio de novela corta Ciudad de Córdoba -. Pero sin duda fue el éxito de la Clave Gaudí, junto con otros factores,  lo que me obligó a replantearme toda la situación.

P. Escoger escribir una obra para adultos o para jóvenes, ¿se debe a una cuestión de inspiración o a un encargo editorial?  

R. Ni una cosa ni la otra. En cuanto a la primera, yo no creo en la inspiración, creo en el trabajo. Es lo que a mí me funciona: en cuanto me pongo a trabajar, las ideas acuden. Las ideas llevan historias de la mano y son ellas las que determinan si son para jóvenes, niños o adultos.

P. Últimamente te decantas más por la novela juvenil. ¿Qué tal son los jóvenes como lectores?  

R. Bueno, recientemente he terminado una saga juvenil: Sanada. Una saga de aventuras que transcurre en el siglo XVI; cinco libros  que me han permitido conectar con los jóvenes cuando me han invitado a colegios e institutos. Es verdad que los libros para jóvenes tienen que competir con las nuevas tecnologías pero, sin embargo nunca los jóvenes habían leído tanto y nunca los jóvenes habían tenido una oferta tan variada de autores que escriben para ellos obras realmente notables. Yo creo que la literatura juvenil, pese a la crisis, se ha mantenido y se mantiene.  El problema es después, a medida que crecen, cuando muchos dejan de leer. Yo creo que es un problema grave que debería preocupar seriamente a los gobiernos… O tal vez no; quiero decir que tal vez les va bien el hecho de que mucha gente no lea pasada la adolescencia pues, si aletargan el espíritu crítico de las personas, su capacidad de dudar y preguntarse quién es el que gana realmente y se lleva el gato al agua cuando nos bombardean con su propaganda, es mucho más fácil dominarnos. Yo creo que hay que leer por muchos motivos, principalmente para ser permeables a la belleza de las palabras y ensanchar nuestro interior, por participar de un entretenimiento capaz de colmarnos, por saber lo que otros pensaron e imaginaron, para dudar, para fortalecer nuestro espíritu crítico, para darnos cuenta de que el mundo está mal hecho y se puede mejorar constantemente… cosas todas ellas muy peligrosas para el poder. Aunque, después de todo y como decía Umberto Eco: “Leer no te hace necesariamente mejor persona. Pero te hace libre”. 

P. Hasta ahora siempre has escrito en castellano… ¿Alguna vez te has planteado escribir en catalán?


R. Recientemente he acabado una primera versión de una obra en catalán pero creo que está muy mal y posiblemente no vea la luz. Dicho esto, nunca me he planteado cambiar de lengua pues, aunque leo en ambos idiomas,  mi lengua materna es el castellano y mis maestros también.