dilluns, 21 d’octubre del 2013

JORNADA AGREDOLÇA A GAVÀ



La Diada castellera de Gavà del passat 20 d’octubre va ser la primera a la que Xiqüelos i Xiqüeles del Delta va participar de forma activa fent castells. Aquesta serà una data per a recordar i ja forma part de la petita història de la colla com aquell  23 de març que va ser la primera actuació que va realitzar al carrer.
Però la diada d’ahir no va anar com s’esperava. Després de la reeixida jornada del bateig, els membres de la colla esperaven que Gavà fos la continuació de la progressió que s’havia tingut fins ara. Però ahir semblava que tot (o quasi tot) havia de sortir malament.
A més de la colla amfitriona Castellers de Gavà, també hi participaven el Castellers de les Roquetes (Sant Pere de Ribes) i els Minyons de Santa Cristina d’Aro (una colla encara per batejar)
Després dels corresponents pilars de benvinguda, es va continuar amb les rondes de castells i va ser la colla local la primera en actuar, però tal i com va passar a la nostra, semblava que no tenien el dia, ja que el 3d6 només es va quedar amb intent, així com la resta de castells que van intentar a continuació.
Xiqüelos i Xiqüeles del Delta també va començar amb un 3d6 que va ser l’únic que es va poder descarregar, ja que el 4d6 i els dos intents de 4d6 amb agulla es van quedar amb això, en intents.
La jornada es va poder redreçar una mica quan finalment, a la ronda de pilars de comiat es va poder fer el pd4 carregat per baix, un pilar que es volia fer el dia del bateig, però que, finalment, no va ser possible.  
En canvi, els de les Roquetes ho van descarregar tot, així com els Minyons, encara que els seus castells van ser més modestos, tal com corresponent a les colles que encara no estan batejades.  
Malgrat la irregular actuació, la jornada d’ahir va tenir aspectes molt positius. Va ser el primer cop que la colla es va desplaçar en autocars (2 en total) i, sense dubte, la convivència entre els seus membres, reforça la cohesió interna i permet establir relacions personals més enllà dels assajos.
Ara, la nostra colla s’agafarà unes setmanes de vacances per a carregar piles de cara la propera temporada que ha de significar la de la consolidació a l’espera dels nous reptes que, sense cap mena de dubte, s’acabaran assolint.

Los caraduras impunes


Quedan libres de cargos los falsos paralímpicos españoles que se llevaron la medalla de oro en baloncesto en los Juegos de Sydney, una de las farsas más lamentables de la historia del deporte

JON AGIRIANO 


Como España es así, la historia tuvo en su momento una repercusión mucho menor de la que merecía y, tras unos pocos días de bronca a raíz de las revelaciones de uno de los implicados, el periodista y jugador ‘infiltrado’ Carlos Ribagorda, no tardó en caer en el olvido. Durante trece años, no volvió a saberse nada del tema. O casi nada. Sospecho que hubo un interés general en correr un tupido velo sobre el caso y un esfuerzo evidente, por parte de los imputados, en no remover la basura. Que en este caso, además, era una basura moral. Me refiero al fraude de los falsos paralímpicos españoles que ganaron la medalla de oro de baloncesto en los Juegos Olímpicos de Sydney, una golfada monumental –como se recordará, sólo 2 de los 12 jugadores tenían alguna discapacidad– que el diario ‘The Guardian’ incluyó en la lista de las 10 mentiras más grandes de la historia del deporte.
El tema estaba en los juzgados cubriéndose de polvo y telarañas a medida que se sucedían los recursos cruzados de los 19 imputados. Más de uno pensaba que nunca iba a salir de allí, que la denuncia por estafa y falsedad documental interpuesta en su día por el Comité Paralímpico Español se perdería para siempre entre las montañas de expedientes y legajos de la Audiencia Provincial de Madrid. Pero no. Al final, todo llega. Y visto lo visto, habrá que convenir en que lo peor no es que la resolución del caso haya llegado tan tarde sino que haya llegado tan mal.
El pasado lunes se celebró el juicio. En un principio, estaba previsto que la vista se prolongase durante cuatro días, pero sólo fueron necesarios unos minutos. Gracias a un acuerdo previo entre las partes se retiraron las acusaciones contra 18 de los imputados, que quedaron libres de cargos, y asumió toda la responsabilidad Fernando Martín Vicente, expresidente de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales, que fue condenado a una pena menor: una primera multa de diez euros al día durante doce meses por un delito continuado de falsedad en documento oficial y una segunda sanción del mismo importe durante seis meses por estafa. En total, 5.400 euros. Aparte de ello, Martín Vicente tuvo que hacer efectivo un pago de 142.355 euros para reponer el dinero que defraudó al cobrar durante años subvenciones irregulares.
Uno se va haciendo mayor y va perdiendo buena parte de su capacidad de indignación, pero hay cosas que todavía me soliviantan como a un juvenil. Por ejemplo, que un caso tan vergonzoso como éste se haya cerrado con una multa de chichinabo y con 18 caraduras celebrando su impunidad. En cualquier país serio, estos tipos hubieran sido expuestos al escarnio público y su reputación estaría por los suelos. Si esto ocurre en Inglaterra, les aseguro que se hablaría de ellos como ‘Los 19 de Sydney’, serían conocidos en todo el país y no se atreverían ni a salir de casa para no soportar el desprecio de sus paisanos. No estoy exagerando. Que en España el tema haya pasado de rondón, casi como una broma que acabó yéndose de las manos, sólo indica la altura a la que se encuentra en este país esa cosa tan arcaica y antañona que se llama honorabilidad.
Recordemos lo que sucedió y pensemos en sus implicaciones. Pensemos, en primer lugar, en el contubernio, que por lo visto no se organizó en 2000 sino en 1998, de cara al campeonato del mundo, que España por supuesto ganó, como lo haría al año siguiente en el Europeo. Casi una veintena de personas, entre ellas directivos, médicos, psicólogos, pedagogos, técnicos y jugadores se prestaron a participar en un engaño mayúsculo firmando y aceptando certificados falsos de discapacidad intelectual. Y todo, por supuesto, con el objetivo de obtener buenos resultados deportivos y cobrar subvenciones. Menuda banda, oiga. Que no se produjera ninguna deserción habla bien a las claras del tipo de personajes que han protagonizado esta historia. Que ninguno de ellos, por ejemplo, sintiera el remordimiento de estar ocupando el lugar de un verdadero discapacitado para el que ser olímpico hubiera sido la mayor alegría de su vida lo dice todo sobre su catadura. O pensemos en sus partidos en Sydney, en el debut contra China, por ejemplo. En el segundo cuarto llevaban ya una ventaja de 30 puntos y, en un tiempo muerto, el seleccionador les dijo que bajaran el pistón porque si no les iban a descubrir. ¿Acaso no se les caía la cara de vergüenza abusando de esa manera de unos discapacitados y enfermos mentales?
Hemos hablado de la bajeza moral, pero falta hacerlo de la estupidez, que como se sabe es todavía mas letal. Tan felices estaban con sus medallas de oro que no dudaron en posar con ellas para los fotógrafos. La imagen salió publicada en ‘Marca’ y la farsa salió a la luz. Los impostores fueron reconocidos por un montón de gente que les había visto jugar o había jugado contra ellos –algunos habían militado en la Liga EBA– y sabía que no eran discapacitados. Al menos, discapacitados mentales. Para cuando volvieron a España, su medalla de oro no era algo de lo que se pudiera presumir. Todo lo contrario. En la recepción que el secretario de Estado para el Deporte, Juan Antonio Gómez Angulo, hizo a los deportistas paralímpicos a su regreso de Sydney ellos fueron obligados a ponerse una gorra y unas gafas de sol, y a entrar por una puerta secundaria. Si les dejaron pasar fue para no dar más el cante y que la onda expansiva del caso no se hiciera más grande. Se podría decir que ésta –la de provocar vergüenza ajena– ha sido su condena. Y será muy difícil que se libren de ella. Porque los delitos pueden prescribir o quedar impunes, pero el desprecio no caduca

diumenge, 20 d’octubre del 2013

XIQÜELOS I XIQÜELES DEL DELTA. DIADA DE GAVÀ. Primeres fotos

















LES OLIVES ANTICRISI



El Ministre d’Hisenda i Administracions Públiques Cristobal Montoro l’altre dia va posar un exemple de com sortir de la crisi. Segons ell, les cooperatives olivareres de Sevilla amaneixen olives destinades quasi el 100% a l’exportació i que després s’acaben servint a la majoria dels restaurants del món, sobre tot, els de menjar ràpid.
L’afirmació del ministre m’ha donat molt que pensar. Per un costat, perquè a primera vista sembla una bajanada. Però per un altre costat, tampoc hi ha que descarta-ho automàticament, perquè segur que dóna de menjar a molta gent.
Espanya sempre ha estat un país eminentment agrari. Durant molts de segles, el sector primari ha fet de motor de la nostra economia fins que la globalització ha fet que es puguin menjar cireres o albercocs a qualsevol època de l’any. I dels kiwis ni en parlem... Però també és cert que sempre hi ha hagut una xacra que ha condicionat la competitivitat interior dels nostres productes: els alts costos de distribució deguts sobre tot, als alts percentatges que apliquen els intermediaris, sumats als alts costos de producció (energia, adobs, fitosanitaris, etc.)
Els productes agraris del nostre país són d’una excel·lent qualitat. Em dóna igual parlar dels cítrics com de la fruita dolça, de l’oli d’oliva o del vi. Tots ells molt apreciats internacionalment. Un exemple. L’oli d’oliva, autèntic or líquid, a països com Alemanya el paguen a preus astronòmics. Ara bé, caldria preguntar-se qui és el que fa negoci, per què els nostres pagesos, no.
I directament relacionat amb el sector primari existeix una indústria conservera que hauria de servir per absorbir tot l’excedent que no s’arriba a comercialitzar, sense descartar que es pugui produir per a elaborar directament. Estic parlant de melmelades i altres conserves vegetals, però també de carn i de peix... Les olives de les que estava parlant el ministre Montoro entrarien en aquest grup. Però amb això no n’hi ha prou...
La revolució industrial de la segona meitat del segle XIX va arribar a Catalunya en forma de telers. Al Vallès es produïa roba d’una qualitat extraordinària, fins que va arribar la globalització i els mateixos fabricants d’aquí van començar a fabricar fora amb la finalitat d’abaratir costos. La roba, a part de ser més barata, era també de pitjor qualitat.
La indústria sempre ha estat el sector que més ha fet per l’economia d’un país. Sense indústria no hi pot haver recuperació econòmica. Llavors el primer problema que es planteja és la competitivitat. Des d’Europa es demana a Espanya precisament això: ser més competitius amb la finalitat de rebaixar la taxa d’atur. Però ser més competitius no és sempre garantia de creixement. Espanya no pot ni té que equiparar-se a països on la precarietat laboral afavoreix els baixos costos de fabricació. No cal posar exemples ja que tots els tenim a la ment.
Per tant, quina és la solució? La solució passa per fabricar productes de qualitat i, a poder ser, autòctons, aquells que sempre ens han fet progressar econòmicament parlant. Els experiments sense gasosa!  
Però no ens tenim que oblidar d’una cosa fonamental. En economia es parla sovint de r+d+i, sense que s’acabi d’entendre prou bé sobre que s’està parlant (r = recerca, d = desenvolupament, I = innovació) Són conceptes bàsiques que tot país que vulgui progressar hauria d’aplicar obligatòriament. Però sembla que el govern del PP no està per la labor i fan seva aquella màxima que diu que inventen els altres, que aquí ja n’hi ha prou en rebaixar el sou als treballadors... Una manera de pensar molt primària i pròpia d’un govern incapaç d’esforçar-se per a torbar les solucions idònies per al país.
Per acabar, avui us explicaré un vell acudit de Forges relacionat amb l’escrit.
D’un carreró fosc surt un assaltador i es dirigeix a la víctima:
-Mans en l’aire, això és un atracament.
-No facis tonteries que sóc intermediari.
-Ui, perdó mestre.