divendres, 8 de desembre del 2017
De lo que no se habla en las elecciones catalanas, silencio que beneficia tanto a las derechas españolistas como a las independentistas
Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra
No hay plena conciencia en nuestro país que las derechas españolas gobernantes están situadas, en el panorama político europeo, en la ultraderecha, siendo las políticas neoliberales que imponen de las más duras y con consecuencias más negativas para el bienestar de la población dentro de la comunidad europea. Sus políticas de recortes de las transferencias públicas del Estado del Bienestar, como las pensiones, son las más acentuadas en la Unión Europea (cuya mayoría de gobiernos, por cierto, son también de derechas). Si no se lo creen léanse un informe de la Comisión Europea (liderada, por cierto, también por las derechas europeas) titulado Ageing Report 2018, en el que se detalla la situación de las pensiones en la Unión Europea (UE). Y verá que de todas las reformas de las pensiones realizadas por los gobiernos de la UE, las que han impuesto medidas más drásticas y más antisociales son las hechas por el gobierno del Partido Popular, presidido por el Sr. Rajoy. Como consecuencia, España es prácticamente el único país de la UE que actualiza las pensiones cada año siguiendo una fórmula que no tiene en cuenta ni la evaluación del nivel de vida del país (incluyendo el nivel de inflación), ni la evolución de los salarios. La única variable que tal fórmula considera es el estado de las finanzas de la Seguridad Social, estableciéndose un límite en el incremento de las pensiones que no puede nunca superar el IPC más de un 0,5% ni ser inferior a un 0,25% de dicho índice. Dentro de estos límites, la variación del nivel de las pensiones dependerá de la lectura que se dé al estado de las finanzas. Puesto que la mayoría de los ingresos a la Seguridad Social proceden de las cotizaciones sociales, cuyo número y cantidad depende en gran medida de los salarios y de la cantidad de asalariados y contribuyentes, el descenso de estos tendrá un impacto devastador en la sostenibilidad de las pensiones. Las mismas derechas españolas que han desarrollado reformas tan antisociales de los beneficios del sistema de pensiones, son las que han realizado reformas del mercado laboral conducentes a bajar los salarios y a aumentar la precariedad. Ningún otro país ha aplicado medidas tan draconianas. En la mayoría de los países de la UE, la actualización de las pensiones se realiza según, entre otras variables, la evolución de la inflación. No así en España.
Hay que subrayar que todos aquellos partidos políticos miembros de las familias conservadoras y liberales europeas (como el PP, Ciudadanos y el PDeCAT) han promovido recortes de los fondos públicos del Estado del Bienestar, privatizando sus servicios públicos. Un claro ejemplo es el gobierno de Convergència (ahora PDeCAT), que ha gobernado Catalunya durante la mayor parte del periodo democrático, primero con Unió Democràtica (que ahora es parte de la candidatura del PSC) y últimamente con ERC, y que ha sido uno de los gobiernos que han realizado los recortes y privatizaciones más acentuadas de los servicios públicos del Estado del Bienestar, como la sanidad, en España. Pero, de las políticas neoliberales, las más duras han sido las realizadas por el gobierno Rajoy (seguidas de las propuestas por Ciudadanos y el PDeCAT).
El ataque frontal a las pensiones
Como consecuencia de estos cambios aprobados por el gobierno Rajoy, la Autoridad Fiscal, una agencia estatal independiente de control fiscal, ha indicado que las pensiones en España perderán un 7% de su poder adquisitivo en 2022. CCOO calcula que será incluso más del doble de este porcentaje en los próximos 10 años: un 15%. En realidad, el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que la pérdida será de un 30% en 2050 para los nuevos pensionistas. Sea como sea, este porcentaje, según la fórmula aprobada por las derechas españolas, conservadoras y neoliberales (una de las más conservadoras y neoliberales en la UE), define un futuro para los pensionistas más que preocupante. Repito, una vez más, que en ningún país ha habido un ataque tan brutal a las pensiones como en España. Y lo que es también más que notable es que esta realidad apenas ha tenido visibilidad mediática, ya que los medios se han centrado en temas que para el establishment político-mediático del país son esenciales, como el conflicto de banderas y nacionalismos entre el gobierno central y los periféricos. Mientras tanto, los pensionistas españoles y catalanes tendrán un futuro más que cuestionable.
Los principales afectados por estas políticas neoliberales son los que votan en mayor porcentaje a los partidos que las realizan
La otra realidad digna de mencionar es que los sectores de la población que votan más a las derechas (todas ellas neoliberales) son los grupos –los ancianos- más negativamente afectados por las reformas de las pensiones, que los están dañando. En esta situación, los grupos más afectados por las políticas públicas neoliberales del PP y de Ciudadanos son los que les votan más masivamente. ¿Por qué?
Dos son las razones. Una es que la gran mayoría no están informados de lo que está ocurriendo. La mayoría de la población anciana conoce la realidad a través de las televisiones, que están instrumentalizadas predominantemente por las derechas. Y la otra es el mal llamado “patriotismo” que creen garantizado por las derechas, a las cuales consideran erróneamente como las que mejor defienden la “unidad de España” (o “la felicidad en el futuro independiente”). En este aspecto, la identificación de los distintos nacionalismos con las derechas da una enorme ventaja a las derechas. Las izquierdas, supuestamente internacionalistas, van dejando frecuentemente el tema nacional a las derechas. De ahí que la justa indignación hacia la pérdida de identidad resultante de la globalización, o de la europeización, o de las amenazas nacionalistas de todo tipo, vaya canalizándose a través de los partidos de derechas.
La solución a este hecho no es separar el tema social (tema de izquierdas) del tema nacional (tema de derechas), sino entrar en el tema nacional a través del tema social. Es decir, redefinir lo que es patria y nación, identificando ambas con los intereses de la población (de la cual las clases populares son la mayoría), equiparando nación y patria a seguridad, bienestar y calidad de vida de la mayoría de la población.
Las preguntas que las izquierdas deberían promover son: ¿cómo pueden las derechas españolas y catalanas presentarse como defensoras de la nación o de la patria española o catalana cuando sus políticas públicas están, a la vez que beneficiando a las rentas superiores, dañando el bienestar de la mayoría de la población tanto en Catalunya como en el resto de España?; ¿cómo pueden considerarse superpatriotas cuando sus reformas están dañando tanto a los pensionistas del país, a los que recortan las pensiones tras toda una vida de trabajo, cuando han construido este país?; ¿cómo pueden las derechas hablar de superpatriotismo cuando recortaron y privatizaron los servicios públicos de las clases populares tanto en Catalunya como en el resto de España? Es precisamente la denuncia de la utilización de las banderas por parte de los intereses económicos y financieros lo que debería ser la estrategia electoral de las izquierdas. Así de claro.
dijous, 7 de desembre del 2017
POLÍTICAMENT DECEBUT
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| D'Eneko. |
Les llistes (millor parlar de llistes que no
de partits) que representen la vella política m’han decebut moltes vegades...
Massa vegades! Normalment té deceben aquells als qui votes, perquè sinó els
votes, d’entrada ja és perquè no confies amb ells. Jo no sóc com un conegut que
una vagada a les municipals del seu poble va votar per les quatre candidatures
que s’hi presentaven. Dintre del sobre va posar totes quatre. I per què ho va
fer? Segons ells perquè li agradaven tots... Evidentment el vot sé va
considerar nul.
Com a militant socialista que encara sóc, he
de reconèixer (i així ho vaig expressar), tenia dipositada gran part de la meva
esperança amb Pedro Sánchez, tot i que vaig di d’ell que era el candidat ‘menys dolent’ que tenia el PSOE.
Mentre feia campanya per a recuperar la
secretaria general que havia perdut per culpa d’un cop de ma intern on la seva
rival Susana Díaz hi va jugar un paper principal, Sánchez va dir que mai faria
resident a Rajoy. Malgrat això, l’abstenció del PSOE va permetre una nova
investidura de M. Rajoy (encara que
ho hagi posat així, veritat que s’entén?)
Però normalment, quan els polítics arriben
allà on volen arribar, s’obliden de promeses i se llancen descaradament a la
recerca de vots que els permeti aconseguir els seus objectius personals. No
miren tant per la ciutadania sinó per ells. Tot i que se valen de la ciutadania
per aconseguir-ho.
La periodista Ana Pastor (no confondre amb la
ministra de la rotonda de l’Ametlla de Mar) diu que vivim a una democràcia imperfecta, però que hem de continuar dient-ho.
De la democràcia s’ha dit que és el menys dolent dels sistemes de govern. Però
trobar una democràcia que s’aproximi a la perfecció és senzillament una fal·làcia.
Molts països que sé posen com exemples de democràcies avançades, sovint aproven
lleis per a protegir la classe política. No cal que penseu gaire, un clar
exemple el tenim a Espanya quan baix del mandat de Rajoy es va aprovar la llei
mordassa que limita 7 drets fonamentals. I alguns encara s’atreveixen a
omplir-se la boca amb la paraula democràcia!
Normalment les lleis que s’aproven solen posar
massa limitacions (prohibicions, si li voleu dir així), però hi ha alguna cosa
que no limita: els anys que un polític pot estar vivint de la política. És un
vergonya que hi hagi polítics que, pràcticament només hagin viscut de la
política. Es a dir, sense haver tingut una ocupació al terreny privat. En
alguns casos, de ben joves, el partit els ha col·locat a fer tasques d’assessorament
esperant el moment de catapultar-los definitivament. No donaré noms, però ne
tinc uns quants al cap.
Diumenge passat entre les pàgines d’un dels
diaris proscrits per l’independentisme hi havia un manifest d’una candidatura
anomenada Recortes Cero-Grupo Verde. Entre els signants del manifest algunes
cares conegudes: Antonio López, Javier Mariscal, Juan José Millás, Fernando
Schwartz, Fernando Colomo, etc. Per un moment vaig pensar que potser seria una
bona opció. Però ràpidament me vaig repensar quan vaig llegir: L’esquerra que diu no a la independència, no
a les retallades. I és que jo, com sabeu no estic en contra de la independència.
Estic en contra de la forma com se vol assolir. Què com sé pot assolir, sinó?
Ja m’ho agradaria saber a mi... Amb la majoria dels polítics actuals segur que
no s’aconseguirà mai. Tampoc el federalisme, que quedi clar... Però mentre sé
pugui anar embolicant la troca i els que ara mouen el cotarro ho
puguin seguir fent, ja els hi va bé.
Fins i tot hi ha partits que busquen la
confrontació permanent amb l’Estat. M’imagino que tan se’ls hi dóna qui governi
a Madrid. Són d’idees fixes i ningú els farà canviar. Això té un nom:
intransigència. De vegades potser tampoc cal tant...
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