Un repaso rápido a las familias, corrientes, clanes y
cuadrillas que componen el muy dividido Partido Popular. Sirva de
material de consulta para descifrar algunas informaciones que, sin estas
claves, son muy difíciles de explicar.
1. Toledo. ¿Su
líder? María Dolores De Cospedal: la presidenta de Castilla-La Mancha y
también secretaria general simulada, fraccionada y diferida del Partido
Popular. Su carrera empezó con el Gobierno del PSOE, como asesora
jurídica de la ministra guerrista Matilde Fernández. Desde ahí, la
recuperó Javier Arenas, como asesora en el Ministerio de Trabajo. Por
razones aún del todo sin explicar, Arenas y ella acabaron mal. Cospedal
dejó el puesto y se largó un par de años a la embajada de Washington
como consejera laboral. Ya sin Arenas en el Ministerio de Trabajo,
Cospedal regresó como secretaria general técnica y de ahí saltó hasta
Interior, con Ángel Acebes. Allí conoció a uno de sus principales
aliados, Ignacio González, el actual presidente de la Comunidad de
Madrid. Fue González quien la recuperó tras la derrota del PP en 2004,
como consejera de Transportes del Gobierno de Esperanza Aguirre.
¿Su principal aliado? Además de Mariano Rajoy, Ignacio González; ambos
veranean en la exclusiva urbanización marbellí de Guadalmina, donde el
famoso ático. ¿Sus mayores enemigos? Javier Arenas y Soraya Saénz de
Santamaría. ¿Su principal apoyo en el partido? Su portavoz, Carlos
Floriano.
2. Sevilla. Javier
Arenas aún sangra por la herida de su enésima derrota andaluza; la
última ha sido la peor porque hasta el propio PSOE pensaba que el PP,
esta vez, iba a ganar. Arenas ya no manda tanto en Sevilla, pero sigue
siendo un hombre fuerte dentro del Partido Popular. Lleva meses
maniobrando para volver al Gobierno, aunque sea de ministro de Marina
(más allá del chiste, otros dicen que lo ven en Interior). Y,
curiosamente, su enemiga Cospedal rema a favor. Sería un alivio para
ella que se marchase al Gobierno porque así dejaría de enredar en el
partido, un territorio que la secretaria general quiere dominar.
¿Su principal aliado? El propio Mariano Rajoy, que sigue confiando
mucho en él; es casi el único superviviente que queda de la era Aznar.
Durante años, también ha sido el gran protector de Luis Bárcenas, al que
Cospedal quería apartar del todo. ¿Su gran rival? Además de la propia
secretaria general, también está enfrentado –aunque este frente tiene
otro nivel de intensidad– con el PP de Madrid: con Esperanza Aguirre y
con Ignacio González.
3. Puerta del Sol. Por
ahora sigue firme la alianza de hierro entre Esperanza Aguirre y su
delfin, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Pero
la omnipresencia de la lideresa en los medios –incapaz de dejar la
primera línea de la política, como ella misma prometió– está irritando a
González, que no puede crearse un perfil propio porque su antigua jefa
no le deja aire que respirar. Si esa alianza consigue sobrevivir, será
casi la primera ocasión conocida en España en la que un dedazo político
no provoca, a la larga, una guerra interna. Todos los precedentes
acabaron fatal: Bono con Barreda, Aznar con Rajoy. Ibarra con a
Fernández Vara, Zaplana con Camps, Chaves con Griñán… No falla: siempre
que un líder político elige sucesor, termina arrepintiéndose de su
decisión y conspirando contra el propio heredero que nombró.
El PP de Madrid, la única organización que confrontó abiertamente con
Mariano Rajoy, sigue siendo el gran enemigo político de todos los demás.
El único puente entre Génova y la Puerta del Sol –sede del Gobierno
regional– es María Dolores de Cospedal, y a través de González. La
secretaria general y Esperanza Aguirre hoy no se llevan nada bien,
especialmente desde que Aguirre, en una reunión de la ejecutiva
regional, tachase de "imbécil" a la número dos del partido por su mala
gestión del caso Bárcenas.
4. La Moncloa.
La relación entre las dos mujeres de Rajoy –Soraya Sáenz de Santamaría y
Dolores de Cospedal– no es que sea mala: es que es peor. Fiel a su
estilo de gobernar, Rajoy no desempata entre ninguna de las dos y
reparte el poder de tal forma que nadie destaque. La mala sintonía entre
ambas es la razón por la que la comunicación entre el partido y el
Gobierno es tan deficiente; apenas hay coordinación. Tras las
bambalinas, ambas maniobran para debilitar a su rival. Fue el entorno de
la vicepresidenta quien tumbó los fichajes del hermano y el marido de
Cospedal por sendas empresas públicas. En venganza, fue el entorno de
Cospedal quien contó a la prensa el fichaje del marido de la
vicepresidenta por Telefónica. Tal para cual.
¿El
principal aliado de Soraya Sáenz de Santamaría? Mariano Rajoy, y nada
más que Rajoy. ¿Sus mayores rivales? Cospedal, Aguirre e Ignacio
González. ¿Sus personas de confianza? Toda esa generación de jóvenes
políticos conservadores –José Luis Ayllón, Álvaro Nadal, José Manuel
Lassalle…– que, como Santamaría, se criaron bajo la tutela de Gabriel
Elorriaga, antes de que cayese en desgracia tras las críticas que lanzó
contra Rajoy en 2008.
En política, los enemigos de
sus enemigos no son siempre sus amigos, así que –sin ser rivales–
Arenas no es tampoco un aliado de Santamaría. La vicepresidenta no
quiere que Arenas llegue al Gobierno. El ministro campeón también
querría ser el portavoz.
Ignacio Escolar.
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